Lee Un Libro

Abrirás una página
y quizás un millar,
y descubrirás un mundo
donde los sueños crecen
como hierba verde en
los prados y las montañas.

Lee Un Libro… Y explora, descubre rumbos,
caminos que se abren,
para dejar libre el pensamiento.

Desde tu mundo tan pequeño, te darás cuenta,
lo sencillo que es viajar, lo que es,
un día ser astronauta
y al siguiente ser
un simple letrero
que indique la dirección.

Lee Un Libro… Y descubre tu interior.
Descubre lo que eres capaz de realizar.
Con confianza

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Melodía Azul

Melodía Azul

Versos suaves que nacen,

entre los pétalos azules de una rosa.

Melodía Azul del corazón,

que vive en tu alma preciosa.

Versos y canción, melancolía,

se escapa la vida mía.

Entre las bellas notas,

que siguen escribiéndose cada día.

Melodía Azul.. Roja sangre,

latidos que se confunden con la tormenta.

Que en sus rayos y truenos,

hace vibrar las emociones que se complementan.

Melodía tú en el infinito de mi alma,

haciendo renacer universos de esperanza.

Cometa que canta su luz y que pasa,

dejando estelas de amor, azul nostalgia.

Y te pierdes melodía entre los silencios,

tema azul en cada espacio.

Y en cada uno de mis latidos,

en cada uno de mis recuerdos.

Mueren mis ojos… Su brillo se apaga,

muere mi sonrisa, y queda camuflada.

Entre las notas azules y unos cuantos versos,

que seguirán cantando… Todo lo que te quiero.

© Esperanza E. Vargas

El Pastel Del Amor

Una receta peculiar
que curará toda enfermedad.
Es la receta del amor,
es el pastel del corazón.

Agregamos un kilo de felicidad, con unas gotitas de humor.

Y luego, una pizca de buena voluntad, y sabe mucho mejor.

Una cucharadita de bondad, aunque de esas pueden ir más, la sazón no se perderá pues el ingrediente es muy natural.

Ponemos un cuarto de sonrisas, y luego una fuerte ración de abrazos al corazón.
Que no falte una buena taza de ternura, y combinada la dulzura le dará un sabor singular.

Es el pastel del amor,
lleva besitos y mucha luz para iluminar los sentimientos, y llevar al mundo gran virtud.

Y el último ingrediente es, misericordia de Dios. Quién logra juntar el sabor y darle el punto final.

Es el pastel del amor,
ese que todos necesitamos.
Y en cada ingrediente añadido. Lleva trozos vivos del corazón.

Prueba exquisíto manjar,
y viste tu corazón del sentimiento leal y tan real… Como es el amor.

© Esperanza E. Vargas

La Belleza Que No Se Ve

Se realza en esplendor,
dibujando un paisaje
de amor.
El amor que parece que se esconde,
pero que vive presente en cada cosa y en cada criatura que ves.
Porque ellas hablan por su silencio,
y expresan las cualidades hermosas de quién les ha dado vida.
La belleza Que aparentemente no se ve,
que parece escondida.
La belleza de un amor infinito,
que callado alza su voz y grita.
Entre los cantos de las aves, y el rugido del mar,
entre los aromas de todas las flores,
y el dulce canto de río y su caudal.
La belleza que se extiende y que nos abraza con regalos que aunque los vemos claro.
No percibimos el valor que poseen y tampoco apreciamos de quién han venido.

© Esperanza E. Vargas

Tinta Y Raíz… Otoño Gris

Tinta y Raíz… Otoño Gris,

Que palpita y se duerme en mi.

Me abraza y se adhiere,

me hace cada instante morir.

Morir para vivir, dejar este mundo,

al que no pertenezco.

Donde mis horas están medidas,

Y mi tiempo contado.

Tinta y Raíz, que sale de su sitio,

y pinta con dolor y amor al mismo tiempo.

Otoño Gris, espacio de mi corazón,

que cada día muere en desilusión.

Nada soy, y como nada me iré,

soy árbol marchito y seco.

La última hoja está por caer,

y se la llevará el viento.

El viento, mi fiel amigo,

que se comporta a la altura y me eleva.

Me rompe y me difumina,

y me transforma y me lleva.

Tinta y Raíz… Otoño Gris,

jamás seré dueña de una primavera.

La eternidad me espera,

dibujada en el silencio invisible.

Mi vida es… Pero no será,

mis ojos miran lo que tú no puedes observar.

Caduca la materia y la esencia queda,

se muere lo corruptible y vive el espíritu.

Tinta y Raíz… Otoño Gris,

mi esperanza es una.

Universo e infinito,

en mi corazón se ha escrito.

© Esperanza E. Vargas

La Niña Y El Columpio

Ella era como una princesa,

que decoraba un mundo

bajo el viejo árbol.

Lucía preciosa

con su hermoso vestido,

se columpiaba en aquel columpio,

cubierto de flores y amores de antaño.

El viento jugaba con sus risos,

su carita bañada de luz

de las tardes de otoño.

El viento era su confidente,

mientras llevaba la melodía de su voz,

que se escuchaba alegre y sonora,

una bella canción.

Sus pensamientos volaban,

a través del tiempo.

Su alma de niña se mecía

entre las notas que la naturaleza

misma le brindaba.

Aquel columpio y el entorno

que le rodeaba.

Traía paz y libertad

a su tierno corazón.

Mientras tarareando su canción,

escribía el frío de ausencia

que una sepultura le dejó.

© Esperanza E. Vargas

El Gatito Y La Luna

Sus ojitos redondos
por las noches brillaban.
Era un gatito felíz,
y con la luna todas
las noches conversaba.

Luna… Tu que todo lo
miras desde tu cielo.
Dime luna… ¿Por qué
la gente llora en desconsuelo?

Y la luna callada
como nunca brillaba.
Iluminando sus ojitos
preguntones.

Eres un gatito tierno,
y tu mirar brinda amor.
Tu le das a la gente,
lo que no puedo yo.
Compañía y tiernos besos,
caricias del corazón.

Es verdad dulce Luna,
que no puedes bajar.
Sin embargo yo te veo,
cuando te bañas en el mar.
Tu reflejo trae calma,
y paz a los enamorados.
También tus rayos de plata, abrazan el corazón.

Y cada noche conversan
El Gatito y La Luna.
Ella le abraza con su luz, mientras el gatito
maulla.

El mar los besa y enmarca, una hermosa silueta de amor.
El Gatito Y La Luna
se reflejan, creando una hermosa ilusión.

© Esperanza E. Vargas