Vuelan las emociones mientras veo caer la lluvia tras el cristal.
Tras el cristal empañado por la humedad y el tiempo.
Y vuelan las palabras y se acomodan en el lienzo de papel que oculta mi corazón.

Palabras que caen como hojas de otoño
entre melancolías rojizas y tierra triste.
O sonrisas de un nuevo renacer en el mañana
En el mismo fruto de la impaciencia, quizás cosechas tempranas de amor.

Mi corazón que en gotitas llora y escribe versos de muchos colores.
El color de las sombras que calladas,
enmudecen mi lloro y penas amargas.
El color del silencio que habla sin palabras,
y corta mi respiración que como vela se apaga.

Silencios que claman lágrimas,
silencios que insinúan tímidos rayos de esperanza.
Sombras del mismo arcoíris
que se ilumina en la mirada, silencio.
Y respira la calma a la luz de una vela, tal vez de una estrella…

El color de las horas que el reloj me marca,
que sorprende mi espíritu entre la tinta y el papel.
Cavilando recuerdos y también nostalgias,
confundiéndose entre la lluvia y el oscuro amanecer.

Siempre los recuerdos escritos en hojas de papel
a veces entre lágrimas y tinta de las mismas venas.
A veces la lluvia que enmohece el tiempo
entre colores intensos… Y el caer amarillento de las horas.
Y amanece para reescribir la historia entre tinta y sonrisas.

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas