He tomado las cosas precisas,
en mi pequeño bolso de los sueños.
Es tiempo de recorrer las distancias,
de realizar todo lo que ido posponiendo.

Me detuve para no herir los sentimientos,
aligerando la carga y allanando los caminos.
De los que decían quererme sin sentirlo,
solo para obtener su propio beneficio.

Dejé pasar la vida sin fijarme,
olvidándome de vivir y realizar mis sueños.
Como ha pasado el tiempo, y la verdad,
me sorprende en el espejo mi propio reflejo.

Como la nieve son mis cabellos,
Y mi rostro comienza a envejecer.
¡Como perdí mí tiempo padeciendo,
por quién nunca ha sabido merecer.

¡Me voy! Con la soledad en la mochila,
la mirada cargada de ilusiones.
Buscando el camino hacia ese cielo,
Tan azul… Y a la vez, tan claro y revuelto.

Raíles gastados de la vida,
como parando en cada estación del olvido.
Camino entre las piedras,
sin saber aun, cual será mí destino.

Y nadie saldrá a mi encuentro,
ni detendrá los pasos hacia ningún lugar.
No mirare hacia atrás…
¡Nunca más volveré a la felicidad!
Porque nunca la conquiste, en ningún Te Quiero efímero.

¡Como efímero es el tiempo!
Que no camina a mi ritmo.
¡Se esta reflejando mi rostro!
Entre las sombras de este sol oculto.

Mi cabello esta bañado de rayos de luna, entre plateado y blanco.
Y mi sonrisa de niñez aun me acompaña… Como ayer… Quizás hace muchos años.

© Esperanza E. Vargas & María Luisa Blanco