Cuantas veces busqué tu rostro
y tus manos,
para darte lo mejor de mi vida.
Para bañar tu corazón de besos,
y regalarte mi tiempo y sonrisas.

Cuantas veces desee..
Unas palabras de amor,
Un cariño cierto, atado a una ilusión.
Cuantos besos perdidos,
me hicieron perder la razón.
Rompiendo a pedacitos mi corazón.

Cuantas veces corrí a encontrarte,
al divisar de lejos que venías.
Pero la ruta de tus pasos era otra,
jamás te importó nada de lo que yo te ofrecía.

Borroso se quedó el horizonte,
en una espera desesperada.
Tus pasos no caminaban a mi lado,
huías rechazando mi amor.

De mi alma brotaba la fuente
de un amor grande y desmedido.
De mis labios salían Te Quieros,
difuminados en el tiempo y el olvido.
Y mis ojos… Cual río sin cauce,
lloraron lágrimas infinitas,llenándolos de tristeza.
Y mi boca quedó sellada,
dejó de pronunciar tu nombre.
Mientras mis besos… Morían
asfixiando un te quiero para ti.

De ti…
Solo me importaba tu cariño,
una palabra que marcara mi destino.
Pero tus ojos nunca me vieron,
y yo mendigaba…
El Amor Que Nunca Fue Mío.

Nunca fue mío… ¡Y nunca lo será!
Hay corazones tan vacíos,
que no saben amar.
Destinos rotos y prohibidos,
llenos de soledad.
Y tu fuiste incapaz de darme un poquito de tu amor.

Sigue tu ruta…
Corazón de mármol tan fino.
Jamás volveré a rogarte,
la pena nunca ha valido.
Mis lágrimas…
Fueron a lo profundo del mar,
les até una piedra de molino.
Para que no surjan nunca más,
aquí se cierra este ciclo.

Sigue tu camino…
Ya mi corazón ciego no te reconoce,
ya no palpita ni suplica,
por lo que nunca tendrá.
He cerrando el circulo
de este tiempo gris,
Extrañarás el amor…
¡Que ya nunca tendrás!
Cierro mis ojos…Y desapareces,
igual como la espuma del mar.

© Esperanza E. Vargas & María Luisa Blanco

6 Comentarios