Elegante y distinguida dama,
un tanto arrogante su mirar.
Disparaba flechas al hablar,
era audaz y desconfiada.
Con su porte tan duro y nada gentil,
solía crearse enemigos sin fin.
Y vestía una armadura de hierro,
defendiendo su vida y su honor.

Nadie sabía que dentro de ese duro perfil,
habitaba una mujer frágil, sutil.
Sensibilidad y dulzura,
sencillez y humildad bajo su armadura.
Su frágil perfil cautivo de un hombre,
que le rompía a golpes su cuerpo.
Que le dañaba su hermoso corazón,
que a fuerza de dolor se volvió de hierro.

Y sucedía que aquella noche,
la vida pretendía cambiarle el destino.
Cuando él con sus manos destruía,
todo indicio de amor y cariño.
Volviéndose de pronto su rostro,
marcado por los golpes que él le daba.
Tomó con total desprecio un arma,
y disparó sin pensar más nada.

Y tomó lo poco que pudo,
y salió corriendo.
Tratando de evitar que le apresaran,
dejando su hogar y sus hijas,
quienes sin saber qué sucedía
con sus miradas la acosaban.

Y se perdió en la bruma y la oscuridad,
su corazón ya llevaba clavado un puñal.
Agazapada siempre
y ante aquel destierro,
también le declararon muerta.
Ella era… La Dama De Hierro.

© Esperanza E. Vargas

Nota del Autor: El poema está basado en una historia real. Como tantas otras donde la mujer es víctima de violencia.
Este caso terminó de forma trágica. Destruyó a una familia completa.
( Si eres víctima de esta clase de violencia. No tengas miedo.
¡Denuncia! Aún puedes salvar tu vida y también la vida de los que rodean que pueden ser tus propios hijos.)