Poema

Lluvia Invernal, suspiro del corazón. Fragancia gélida que atraviesa mi alma.

Como bruma gris colorea los sentidos y los vuelve vulnerables a la estación.

Y se desprende una lágrima, como gemido callado que grita desde dentro.

Y se confunde entre la lluvia que baña el rostro de dolor y de frío.

Y se perciben la insensibilidad y el ego escalofriante, de mentes absurdas, mentes un tanto estúpidas en su razonar.

No tengo aliento de pelear, ni siquiera a sabiendas que tengo la razón.

Hoy simplemente me dejo empapar los sentidos, bajo esta lluvia que lo moja todo.

Aun hasta el sentimiento, que tiembla de frío, de soledad y vacío.

Y soy incoherente, porque desvarío entre la fiebre de un corazón enfermo.

Enfermo sí… Herido.

Buscaré una bandita que lo cubra todo, porque aun debo continuar, aun debo parecer de hierro, y no doblarme.

Total las lluvias de invierno, no duran toda la vida.

Ya habrá tiempo para secar el corazón, sacudir la nieve quizás, y cubrirlo con el cálido beso que se posa infinito.

©Esperanza E. Vargas