Huellas En La Arena

Hay un silencio de palabras
que se clavan profundamente en el corazón.
Huellas en la arena, que se funden con las lágrimas de la razón.

Agua salada que busca su cauce
En el mismo sentimiento de una mirada
Triste , tan triste como el silencio
Que asola un pensamiento… Rueda una lágrima, tan sola…

Andar sin discutir los pasos
sin pensar en los fracasos que nos puedan dejar.
Hoy es el tiempo de decir adiós,
un adiós o un Hasta luego.

Discutir sin entender el enjambre
De preguntas sin respuestas
Fracasando desde esa risa marchita
Que me obliga a saludar tu recuerdo.

Tus ojos no verán más la luz,
y yo ya no volveré a mirar
esa sonrisa que siempre me transmitía paz y seguridad.

Hoy es el tiempo de dejar marchar de dejar resolver las cosas
inconclusas.
Todo tomará su lugar y el tiempo dictará lo que cada uno recibirá.

Tengo el corazón roto, herido, maltrecho.
Pero sé que tú vales todas las lágrimas que pueda llorar.

Sé que tú con tu vida me diste, todas las alegrías,
todo el amor del mundo.
Y yo me quedo con eso,
me quedo con todo ese amor.

Algo que nunca nadie me podrá robar.
!Descansa papá! !Dulces Sueños!

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas

Nota del autor: Poesía publicada en la antología poética Acariciados Por La Arena, del grupo La Guarida del Lápiz y Papel donde he tenido el placer de participar.

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18 pensamientos en “Huellas En La Arena

  1. Así es querida amiga, hermoso reconocimiento a la persona que se amó y se ama, hay que quedarse con los buenos recuerdos, con la dicha de poder haberlos vivido y con la esperanza que nos da Dios de que nos vamos a volver a reencontrar. Abrazos

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    • En verdad siento mucho tu pérdida.
      Mi padre murió cuando era yo muy pequeña. Y créeme que ese dolor nunca se va. Uno aprende a superarlo y a vivir con ese dolor. Pero siempre queda ahí.
      Se que lo que diga tal vez se escuche fácil pero la mejor forma de uno sacar ese dolor es escribirlo. Tenemos algo muy bonito y eso es poder expresar en letras lo que no podemos hablar. A mi me costó lágrimas muchas y tiempo mucho. Pero cuando me decidí a escribirlo empecé a liberar mucho dolor. Hoy día y después de muchos años siento que lo he superado. Y aunque si le extraño, y todavía lloro. Pero superé mi trauma y aprendí a poder vivir.
      Por ello escribe. Y verás que aunque lo hagas con lágrimas, poco a poco lograrás concentrarte en esos recuerdos lindos con él. Y todo se hará más llevadero. De verdad lo siento mucho. Te dejo mi mejor abrazo. Tu papá ahora duerme. Y descansa. Él ya no sufre. Y su corazón sigue latiendo en ti. Y te canta y te recuerda eres parte suya. En cada uno de esos latidos.
      Que Dios te cuide. Y te de consuelo y esperanza. Besitos corazón.
      Gracias por leernos.

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      • Muchas gracias por tu palabras, Esperanza, llevas toda la razón. Ya le escribí un poema después de morir, y seguro vendrán más. No hay día que no lo recuerde y eso no va a cambiar, pero hay que quedarse con las enseñanzas que dejó e intentar transmitirlas a los que estamos aquí.
        Un abrazo.

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