Desprende la rosa

aromas intactos

del ayer.

Pétalos rojos…

Terciopelo,

como caricia de un recuerdo.

Que dentro del corazón

sigue a diario viviendo.

Lágrimas azules,

diluídas en el tiempo.

Como lluvia resbalan

sobre mi rostro de otoño.

Es verano, y me calcina

el dolor y el sufrimiento.

Tus ojos azules, tu mirar

y los años de hermosa juventud.

El poema, el corazón grabado en aquel árbol

y tus preguntas

llenas de inquietud.

Pétalos rojos…

Lágrimas azules,

azules como tus ojos

que se quedaron dormidos.

Pétalos rojos como

tu corazón que jamás

volvió a latir

quedándose en silencio,

dejándome un hondo vacío.

Amor libre e inocente,

vuelves constante

a mi mente.

Con tu sonrisa

cálida y transparente.

Con tu mirada azul

de tanta ternura,

y tus dulces palabras,

que hoy duermen contigo

desde aquel instante.

Y despierta la rosa

dentro de mis sueños,

y despiertan los latidos

que el otoño ha traído.

Y llueven en el tiempo

las lágrimas azules,

lágrimas que desde

el corazón siguen cayendo.

© Esperanza E. Vargas