Y floreció el amor, En Los Límites Del Tiempo. En los espacios vacíos del silencio, entre las ruinas de un pasado y las arenas de un desierto que en algún momento caminaron nuestros pasos.

Entre la lluvia y los colores de la vida, las estaciones del año y las vías de un tren que marcaron las entradas y salidas. Que dejaron huellas de viajes al infinito, de escapadas, de huídas.

Ha florecido el amor, aun entre las circunstancias adversas, ante cicatrices y aun nuevas heridas. Ante las miradas de inocencia y de malicia, que nos regalaron verdades y nos regalaron un mundo de sonrisas y alegría.

¡Qué ironía! El dolor ha hecho florecer sobre los campos de agonía. Un mundo de ilusión, de esperanza, que renace entre cenizas.

Es como traspasar el tiempo con un sólo pensamiento y volar por el infinito para encontrarnos en algún punto del espacio.

En los Límites infinitos de un tiempo, tiempo nuestro como divino regalo. ¿Verdad que jamás te irás de mi? ¿Verdad que viviremos los aromas de florecidos campos?

Con ternura se mecen las amapolas, en un viento y una lluvia del ocaso. Rosas azules y rojas, aun blancas adornan los jardines de la vida… Nuestra vida.

© Esperanza E. Vargas