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Costuras Del Alma

Se han roto los hilos dorados,
esos que tejieron los bordes del corazón.
También los hilos de plata,
de rayos de luna y de sol.

Costuras Del Alma remiendan, hilvanan,
sentimientos, recuerdos y esperanzas.
Quizás sombras de un abismo,
que oculta la felicidad robada.

Abismo que esconde las sonrisas
esas que llorando desfallecen.
Abrazadas de la silente nostalgia,
y en vilo del desahucio prevalecen.

Costuras que se vencen,
tan antiguas que los hilos se desgarran.
Tantos años juntando algo
que la vida misma ya separa.

© Esperanza E. Vargas

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Lloras…

Cristales que cortan

con dulzura mi corazón.

Son tus lágrimas,

tus penas tan profundas… Tu dolor.

Lloras y en la cuna del viento

se mecen gotitas cristalinas.

Que pegan fuerte en mi alma,

y cortan como punzantes navajas.

Es tu llanto que estremece y sacude,

desde mis adentros gran impotencia.

Por querer arrancar tus miedos,

tus amargas e hirientes penas.

Lloras… Y me ahoga el silencio inaudito,

que reverente calla respetando tu dolor.

Y sale la luna pintando

lágrimas de plata,

de mis labios apenas se escucha la voz,

te abrazo con ternura infinita,

y con amor te digo…

Te Quiero…¡Aquí Estoy!

© Esperanza E. Vargas

Poesía publicada en

Guarida Letras

Pétalos Rojos…Lágrimas Azules

Desprende la rosa

aromas intactos

del ayer.

Pétalos rojos…

Terciopelo,

como caricia de un recuerdo.

Que dentro del corazón

sigue a diario viviendo.

Lágrimas azules,

diluídas en el tiempo.

Como lluvia resbalan

sobre mi rostro de otoño.

Es verano, y me calcina

el dolor y el sufrimiento.

Tus ojos azules, tu mirar

y los años de hermosa juventud.

El poema, el corazón grabado en aquel árbol

y tus preguntas

llenas de inquietud.

Pétalos rojos…

Lágrimas azules,

azules como tus ojos

que se quedaron dormidos.

Pétalos rojos como

tu corazón que jamás

volvió a latir

quedándose en silencio,

dejándome un hondo vacío.

Amor libre e inocente,

vuelves constante

a mi mente.

Con tu sonrisa

cálida y transparente.

Con tu mirada azul

de tanta ternura,

y tus dulces palabras,

que hoy duermen contigo

desde aquel instante.

Y despierta la rosa

dentro de mis sueños,

y despiertan los latidos

que el otoño ha traído.

Y llueven en el tiempo

las lágrimas azules,

lágrimas que desde

el corazón siguen cayendo.

© Esperanza E. Vargas

Huellas En La Arena

Hay un silencio de palabras
que se clavan profundamente en el corazón.
Huellas en la arena, que se funden con las lágrimas de la razón.

Agua salada que busca su cauce
En el mismo sentimiento de una mirada
Triste , tan triste como el silencio
Que asola un pensamiento… Rueda una lágrima, tan sola…

Andar sin discutir los pasos
sin pensar en los fracasos que nos puedan dejar.
Hoy es el tiempo de decir adiós,
un adiós o un Hasta luego.

Discutir sin entender el enjambre
De preguntas sin respuestas
Fracasando desde esa risa marchita
Que me obliga a saludar tu recuerdo.

Tus ojos no verán más la luz,
y yo ya no volveré a mirar
esa sonrisa que siempre me transmitía paz y seguridad.

Hoy es el tiempo de dejar marchar de dejar resolver las cosas
inconclusas.
Todo tomará su lugar y el tiempo dictará lo que cada uno recibirá.

Tengo el corazón roto, herido, maltrecho.
Pero sé que tú vales todas las lágrimas que pueda llorar.

Sé que tú con tu vida me diste, todas las alegrías,
todo el amor del mundo.
Y yo me quedo con eso,
me quedo con todo ese amor.

Algo que nunca nadie me podrá robar.
!Descansa papá! !Dulces Sueños!

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas

Nota del autor: Poesía publicada en la antología poética Acariciados Por La Arena, del grupo La Guarida del Lápiz y Papel donde he tenido el placer de participar.

Quisiera

Quisiera dibujarte un cielo de colores,
un horizonte donde te espere el amor.
Una Luna de plata y fulgor,
un viento que te cante melodías del corazón.

Quisiera dibujar en tus ojos,
primaveras llenas de esperanzas.
Dibujarte un mundo de alegrías,
como sueños alcanzados
de tiernas fantasías.

Quisiera regalarte un tiempo nuevo,
donde le broten alas al corazón.
Y volar hasta tu encuentro,
abrazarte tan fuerte
y darte un beso.

Quisiera pintar sonrisas en tu alma,
que el gozo inunde tu sentir.
Que sientas que eres tan importante,
corazón de ojos radiantes y bello latir.

Yo Quisiera regalarte la dicha,
que nadie se atreviera a dañar.
Que tu alma se cobije de lunas,
y estrellitas azules como el mar.

Quisiera, que el verano
te regale rosas,
y el otoño marque
una pauta en tu vivir.
Que el invierno no cubra
de nieve tus sueños,
y renazcan
muchas primaveras
para ti.

Quisiera que el brillo
de tus ojos al llorar,
sea siempre de felicidad.
Que las penas y el dolor
se confundan
y al pasar no encuentren
tu mirar jamás.

Quisiera
acurrucar tus miedos
y cantarte,
una nana que te haga
dormir en paz.
Que la aurora
te despierte con caricia,
la caricia de un día más
por conquistar.

Quisiera con mis manos romper,
cada obstáculo que impida tu andar.
Limpiar veredas
y caminos de tu vida,
para que logres todo
lo que quieras alcanzar.

Quisiera que Dios
bendiga siempre tus pasos,
que cuentes mejor tus triunfos
y jamás tus fracasos.
Que las piedras que encuentres
en tu camino,
en lugar de tropezar
te ayuden a escalar.

Quisiera darte mi mejor abrazo,
con la ternura inocente de una amiga.
Esa que busca siempre tu bienestar,
esa que se queda contigo hasta el final.

Quisiera darte mi mejor beso,
con la dulzura inocente de una niña.
Esa que te brinda
su cariño sin condiciones,
esa que te regala el corazón
en sus canciones.

© Esperanza E. Vargas

Aromas De Libertad

Mis manos como alas
volaban por los vientos de aquellos
campos cubiertos de flores.
Eran los aromas de una libertad
que embriagaban como vino,
pero que permanecían ausentes
de mi destino.

El río estaba cubierto de escombros,
ramas muertas
que yacían en su cauce.
Había una niña y un niño
que jugaban entre sus aguas,
con la inocencia de sus risas
aquel entorno impregnaban.

Una voz recia
la voz del niño hizo callar,
y con malévola mirada lograba hacerse escuchar.
Eran sus dominios
donde acosaba a la pequeña.
Quien con sus alas rotas, lastimadas,
jamás se atrevió a volar.

Y salí a los campos
impregnados de vida,
una vida que no me pertenecía.
Aromas de libertad y bonanza,
alrededor mío hacían una danza.

Deshojando margaritas
y en plegarias,
aquella niña imploraba
escapar del cautiverio.
Donde las aves del campo
con sus trinos confundían,
aquella triste realidad…

Que más que aromas de libertad…
Era su infierno.

© Esperanza E. Vargas

A Través Del Cristal

Observando
a través del cristal,
el cristal de tus ojos
que viajan en un segundo
hasta el infinito, y sin preguntar,
se atreven a llevar mis inquietudes hasta las estrellas.

Tan solo con mirarme un segundo,
me llevan a navegar
sobre las espirales de las galaxias.
¡Qué bello reflejo de tu ser y tu corazón!
Me envuelve en un manto de luz, surcando el universo de tus sentimientos.

Me pierdo
buscándote en silencio,
hablando tan solo con la mirada.
Y no me rehuyes, gozas,
dejando al descubierto
secretos que has guardado,
y ahora, están aquí, desbordándose
a través de tus ojos.

Descubrir todo lo bueno de ti, aun tus defectos y virtudes.
Proyectando en tu rostro
la sonrisa más cálida,
viendo lucir el azafrán
en ese hermoso cristal,
que se roba mi vida,
me enamora, me besa,
sin siquiera rozar mis labios.

Quiero quedarme
en el umbral de tus ojos,
hacer que descubras mis silencios.
Sentir que pisas fuerte en mi corazón,
y hacer que te quedes,
hasta el fin de los tiempos.
Cruzar de este mundo viejo,
hacia un nuevo mundo,
donde alcancemos la plenitud
y la eternidad.

© Esperanza E. Vargas