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En La Rosa Una Esperanza

Hoy he dejado

un beso dibujado en el cristal de tu ventana.

Una rosa que fulgura,

entre sus pétalos una

esperanza.

En la Rosa una esperanza,

que haga brotar sonrisas

desde los confines de tu alma.

Desde un corazón que rosa,

los bordes del dolor

y se estremece

en la nostalgia.

Una rosa que se lleva cautivo

el sufrimiento que te atrapa.

Y al menos por un instantante,

te devuelve al corazón

un halo de confianza.

En la Rosa una esperanza,

que con ternura y aromas de primavera.

Te pinta una dulce promesa,

que se cumplirá mañana.

Sí…Mañana, cuando renazca tu sonrisa en terciopelo.

Cuando al renacer aguze la sonrisa en otro cielo.

En otro rostro donde talvez

se haya instalado el desconsuelo.

Y verás llover a través de ese cristal, llevando mi beso como gotas hacia el río.

Ese río de emociones que desbordan a diario en el pecho mío.

Y entenderás cada detalle,

porque he puesto mi corazón.

Y en la rosa una esperanza,

y en la esperanza mi propio amor.

© Esperanza E. Vargas

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Libre Como Gaviota…Libre

Volaré porque tengo alas en el corazón. Porque el tiempo de agonía terminó. Porque el mar me canta libertad, y el viento me canta amor.

Libre Como Gaviota…Libre, y en mis alas van los hilos de la brisa que con el viento resbala. No tengo miedo, ni soledad, tengo mis sueños a conquistar.

Mis pies casi ni tocan las arenas de la playa, mi alma se eleva sobre nubes de algodón. Se han curado mis heridas, y con mi vuelo voy desafiando al dolor.

Atrás ha quedado un puerto vacío, y lágrimas amargas que se tragó la arena del olvido. Mis ojos miran hacia otros horizontes, y mi corazón se sacude las arenas movedizas que mancharon su vestido.

Volaré porque me espera un universo de estrellas, cuando el día se apaga y la noche llega.
Libre como Gaviota…Libre, desplegaré mis alas,
sobre un mar que ruge y grita… ¡Libertad!
Tiempo de volar.

©Esperanza E. Vargas

La Otra Versión De Ti.

La Otra Versión De Ti, yo la conozco, aunque la máscara que luces cubre las imperfecciones.
De tu rostro, se logra ver tu sonrisa, y tu voz puedo escuchar y también de tu corazón las negras intenciones.

El color del oro te gusta, refleja muy bien lo que tu alma vende. Por precio que no todos pueden pagar, y muchos pagarán con muerte.
Ese antifaz que llevas puesto, no revela de tu rostro las emociones.
Esconde perfecto, el brillo de tu mirada, cuchillos que cortan corazones.

Hace tiempo que te veo tal cual, tú me enseñaste tus valores. De tu boca sale veneno que se confunde con miel… Y ¡Ay! Del que le toca.
Se que piensas que desconozco, la serpiente que vive dentro de tí.
No te confundas, hace tiempo te descubrí.

La Otra Versión de tu rostro la conozco, y también lo que vale tu sonrisa. Sé hacia donde disparan las flechas de tus ojos, pero mi alma muy bien las esquiva.
Eres aquella amiga que quise tanto, y vendiste mi amistad con tu osadía. He pagado el precio por confiar. Pero dos veces no pagaría.

Hoy has puesto la mesa servida, exquisítos manjares ofreces, camuflando en tu rostro máscara y sonrisa, para los corazones que vas ganando.
Paso de ti… Ya conozco lo que ofreces, arrogancia, hipocresía, veneno y mentira.

Yo no te odio, ni guardo rencor, pero no me interesa tener tu amistad. Las personas que son como tú, terminan en soledad.
Al final la máscara caerá, cuando tu mismo rostro la rechace, cuando el reflejo de tu sentir te atrape y tu misma conciencia te señale.

Anda…Sigue tu camino,
a la otra versión de tu alma…
¡Yo la he vencido!

© Esperanza E. Vargas

Inamovible Como El Sol

Poema

Inamovible campo de amapolas,
roja vestidura de un corazón.

Un corazón firme, de sentimientos puros.
Rojos como la flor.

Ola de flores que mece el viento, rojo mar de cariño que se define en perfume.

Esencia que eleva el pensamiento, que le regala sus alas y lo lleva a viajar.

Perfume… Inamovible de mi alma, que traduce el lenguaje de sus aromas.

Y va dibujando, y sus pinceles trazan la perfecta esencia del amor.

Que como campo de rojas amapolas florece en mí… Inamovible como el sol.

© Esperanza E. Vargas

Otoño Azul

Les dejo esta hermosa flor con mi cariño y aprecio por su apoyo constante a todos mis amigos y lectores.

Quiero decirles que al pie de la página. Se ha colocado mi nueva Antología de poemas Otoño Azul. Y está disponible por si desean leer o tener.

Gracias infinitas a todos.

Un abrazo y mi cariño sincero.

Recuerdos De Ti

Recuerdos De ti, mi fiel amigo, amor que duerme en mis pensamientos y en mis latidos.

Besos de azucar y sabor a violetas, música, juegos e inocentes peleas.

Mi terrícola muchas veces te llamaba, pues siempre pensé que he venido de otro planeta.

Esos besos tuyos, regalo infinito, mi dulce corazón de hombre, adolescente y niño.

Recorrimos las calles de la ciudad, en la vieja moto, sin placas ni luces.

Abrazaba tu cintura para no caerme, y volabamos juntos entre charlas y risas.

Recuerdo las noches aquellas, recostados en el pasto cerca del río, mirabamos juntos la luna mientras el río nos contaba de sus aventuras.

Dos adolescentes con corazón de niños, dos latidos que sonaban al compás de las corrientes bravas.

Jamás olvidaré tu sonrisa, y aquellas lágrimas en la triste escena de una película, que no podías evadirlo.

Mi terrícola, corazón de invierno y primavera. Ojos de lluvias veraniegas, que descansan en otoño entre hojas secas.

Recuerdos de ti hoy me abrazan, recuerdos que nunca se irán porque fuiste alguien importante. Cierro mis ojos y mientras te pienso…Te veo.
Mientras te veo, percibo un roce de beso en mi mejilla.

Duerme corazón…En la esperanza de mi vida.

©Esperanza E. Vargas

Por Un Corazón

Poesía

Por un corazón, como tu corazón, por un latido que descansa en mi latir. Y resuena cada día como tambor de guerra, que me invita a no rendirme jamás, a dar la pelea hasta el fin.

Por un corazón que abre sus puertas de par en par. Refugiando mi dolor, y cada pena, infundiendo en mi alma la serenidad y a la vez el valor.

Por ese corazón que sabe amar, que se entrega y todo lo da. Logrando implantarme mil motivos para continuar, para persistir y todo lograr.

Por tu corazón, rojo como terciopelo, de naturaleza guerrero. Que retumba tan fuerte cuando me doblo, que me estremece con su ternura, y me hace volver a comenzar.

Por ti… Corazón, que lates a la par, que cantas con voz de trueno, y a veces tan sereno como vals.
Por ti…Que celebras a diario mi despertar, porque despierto en tí… Cada día.

Y logramos acoplar nuestro sentir, y logramos un latido cada instante. Somos la esencia del mar que ruge y canta, la esencia del cielo que grita y llora.

Somos la fuerza del sol que brilla al amanecer. Y también el nítido rayo de luna. Que por las noches se mece sobre las olas, y baña las playas de luz, ofreciendo su dulzura.

© Esperanza E. Vargas