Recuerdos De Ti

Recuerdos De ti, mi fiel amigo, amor que duerme en mis pensamientos y en mis latidos.

Besos de azucar y sabor a violetas, música, juegos e inocentes peleas.

Mi terrícola muchas veces te llamaba, pues siempre pensé que he venido de otro planeta.

Esos besos tuyos, regalo infinito, mi dulce corazón de hombre, adolescente y niño.

Recorrimos las calles de la ciudad, en la vieja moto, sin placas ni luces.

Abrazaba tu cintura para no caerme, y volabamos juntos entre charlas y risas.

Recuerdo las noches aquellas, recostados en el pasto cerca del río, mirabamos juntos la luna mientras el río nos contaba de sus aventuras.

Dos adolescentes con corazón de niños, dos latidos que sonaban al compás de las corrientes bravas.

Jamás olvidaré tu sonrisa, y aquellas lágrimas en la triste escena de una película, que no podías evadirlo.

Mi terrícola, corazón de invierno y primavera. Ojos de lluvias veraniegas, que descansan en otoño entre hojas secas.

Recuerdos de ti hoy me abrazan, recuerdos que nunca se irán porque fuiste alguien importante. Cierro mis ojos y mientras te pienso…Te veo.
Mientras te veo, percibo un roce de beso en mi mejilla.

Duerme corazón…En la esperanza de mi vida.

©Esperanza E. Vargas

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Por Un Corazón

Poesía

Por un corazón, como tu corazón, por un latido que descansa en mi latir. Y resuena cada día como tambor de guerra, que me invita a no rendirme jamás, a dar la pelea hasta el fin.

Por un corazón que abre sus puertas de par en par. Refugiando mi dolor, y cada pena, infundiendo en mi alma la serenidad y a la vez el valor.

Por ese corazón que sabe amar, que se entrega y todo lo da. Logrando implantarme mil motivos para continuar, para persistir y todo lograr.

Por tu corazón, rojo como terciopelo, de naturaleza guerrero. Que retumba tan fuerte cuando me doblo, que me estremece con su ternura, y me hace volver a comenzar.

Por ti… Corazón, que lates a la par, que cantas con voz de trueno, y a veces tan sereno como vals.
Por ti…Que celebras a diario mi despertar, porque despierto en tí… Cada día.

Y logramos acoplar nuestro sentir, y logramos un latido cada instante. Somos la esencia del mar que ruge y canta, la esencia del cielo que grita y llora.

Somos la fuerza del sol que brilla al amanecer. Y también el nítido rayo de luna. Que por las noches se mece sobre las olas, y baña las playas de luz, ofreciendo su dulzura.

© Esperanza E. Vargas

Una Lágrima

Poesía

Una Lágrima que desde el corazón se escapa, liberando el dolor que lleva dentro. Dejando en libertad los sentimientos, que como espinas lastiman y hieren.

Una lágrima, lenguaje mudo de mi alma, que nace como una expresión callada. Que grita al mundo penas amargas y también sufrimiento.

Una lágrima que resbala sobre mi rostro, desventurado y triste. Que corta mi espíritu que contristado se derrama.

¿Quién es capaz de comprender, cuando el dolor rebasa las fronteras del alma? ¿Cuando se marchitan los ojos y la vida y se rompen en lágrimas?

¿Quién es capaz de parar un poco su trayecto, cuando va de prisa, comprando un poco de tiempo para dedicar una sonrisa?

Sí… Una sonrisa que cure el corazón, que le brinde el poder del amor, el amor que hacer brillar los ojos, y logra infundir valor para un nuevo comienzo.

La vida y la rutina nos roban, esa hermosa oportunidad de ofrecer cariño y consuelo. Esos detalles pequeños que son los que nos dan verdadera satisfacción.

El dinero compra todo, menos la vida. Y no compra el amor sincero de un amigo ni su sonrisa. El dinero es un señor egoísta, que seduce al que lo posee que lo pierde en su avaricia.

Una lágrima brota y ha caído, sobre las arenas de un mundo movedizo. Un mundo que pretende comprar con dinero, la paz del corazón garantizandose un lugar en el cielo.

Una lágrima que se torna en navajas, que cortan de tajo la alegría. La alegría que se desvanece cada vez, que se cometen injusticias.

Al final el corazón se libera del llanto amargo, haciendo un poco más ligero el peso que llevamos. Al final se acurruca y se duerme protegido, bajo las alas del amor, que a pesar de todo, y todos… Se mantiene vivo.

©Esperanza E. Vargas

Cabalgar Los Sueños

Poema

Corcel de Elegancia y Belleza, vestido de oro, vestido de fuerza.

Cuando corre, el viento,
le regala las alas de la libertad.

Su fino porte es luz y alegría, que le regala a la vida mía.

Y sobre sale en su real hermosura, naturaleza de Dios sin igual.

Cabalgar los sueños y la esperanza, cubriendo de oro el pensamiento.

Belleza de un alma que me abraza, como un bello y dulce complemento.

Al filo del viento voy buscando, recorrer el mundo muy veloz.

Recorrer la vida en su aliento, cual perfume, aroma de bella flor.

Su mirar tan dulce me transporta, a las hermosas bondades de la vida.

Un vuelo, un viaje sin regreso, hacia un mundo de paz y de alegría… Un mundo de amor.

© Esperanza E. Vargas

Horizonte Incierto

Poesía Libre

Hay un Horizonte Incierto, donde miras olas de mar inquieto, y desierto libre y abierto en tajante mitad.

Difícil disuadir un panorama que nos brindan los últimos tiempos, donde el otoño es invierno e invierno la primavera.

Hay que salir huyendo del medio, y rasgar las vestiduras del ocaso. Tratar de enmendar errores que destruyen a diario nuestra naturaleza que ya no sabes si está viva o muerta.

Difícil despertar, amanecer y vivir con el dolor a cuestas. Con los ojos hinchados por tantas lágrimas y sin embargo nadie por ti se detenga.

Tan difícil es mirar a los ojos y sonreír, decirle al caminante que pasa por las calles ¡Buenos Días! Es que vivimos tan concentrados en nada y en todo. Tratando de abarcar todo y al final tenemos las manos vacías.

Vacías de amor, de cariño y confianza, de sinceridad. Porque a muchos se les olvida lo importante de ser honestos y regalar una simple sonrisa que quizás le cambiará la vida a alguien.

Es triste este panorama, las semillas plantadas en un mar de pena y llanto. Y los peces ahogados en las arenas de un desierto solitario.

Es un Horizonte Incierto, disoluto, justo como mural pintado a conveniencia de los comerciantes que por vender más y enriquecerse, dejan un mundo desolado.

Y podemos ver el resultado de su avaricia. El regalo que nos dejan. Un deterioro en nuestra naturaleza. Y se piensan que no habrá consecuencias de sus actos.

El tiempo se acorta, es preciso mirar que es lo realmente importante.

Habrá quien restaure lo que han dejado mal puesto. Pero mira tu propio corazón.

¿Acaso es un Horizonte Incierto? ¿Acaso es mitad mar y mitad desierto? Rompe ese mural que la sociedad te ha impuesto. Y aprende a colorear con colores auténticos.

Usa ese pincel que dibuja sonrisas, que pinta paisajes de amor y respeto. Que vale la pena enmarcar la belleza y la bondad de un corazón que jamás dibuja, ni pinta, con el llanto ajeno.

© Esperanza E. Vargas

Mía…

Poema

Mía… Es amante del arte, y la buena poesía. Los pinceles que trazan lienzos de vida. Lienzos de amor y alegría.

Mía… Transparente alma que regala, en cada amanecer una rosa distintinta. En días que parecen todos iguales, ella los hace diferentes y les pone una chispa de alegría.

Yo… Que muy apenas me doy cuenta del instante que pasa. Recibo cada día el saludo que lleva su corazón a la gente que ama.

La releches deslactosada, sin lactosa vaya. Que jamás puse atención a los días ni los meses. Y he aprendido a mirarlos de a poco. Y saborear la diferencia entre uno y otro.

La Remonda cristalina y mente brillante. Camuflada entre versos y pinceles. Ella pinta una sonrisa en nuestras caras, en cada uno de sus amaneceres.

Mía… No es un homenaje. Ni pretendo adular para crear méritos.

Esto es la esencia de la persona que es Mía.

Que escribe algo locuaz, y palabras con antifaz. Lo que hay que descubrir leyendo. Lo que hay que aprender traduciendo.

Nada mal.

Mía… Hoy te saludo yo por mi mañana de 10 de Febrero.

Un mes loco de remate igual que la que escribe.

Domingo temprano. Y te dejo este gift. Regalo de rosas. Que giran como giran tus horas que nos regalas.

Quizás soy algo torpe al hablar. Pero aquí en estas letras va incluído mi cariño.

Y Quiero brindarte una sonrisa. Por las muchas que a diario nos dejas en cada escrito, acróstico o poesía. En cada cuadro que pintas. En tus horas también de tristeza o melancolía.

Mía… Sonríe mi niña.

Gracias por estar, por ser, por existir.

Gracias por ser una buena y excelente amiga.

©Esperanza E. Vargas