Archivo de etiquetas| Dueto: Esperanza E. Vargas & María luisa Blanco

Huellas En La Arena

Hay un silencio de palabras
que se clavan profundamente en el corazón.
Huellas en la arena, que se funden con las lágrimas de la razón.

Agua salada que busca su cauce
En el mismo sentimiento de una mirada
Triste , tan triste como el silencio
Que asola un pensamiento… Rueda una lágrima, tan sola…

Andar sin discutir los pasos
sin pensar en los fracasos que nos puedan dejar.
Hoy es el tiempo de decir adiós,
un adiós o un Hasta luego.

Discutir sin entender el enjambre
De preguntas sin respuestas
Fracasando desde esa risa marchita
Que me obliga a saludar tu recuerdo.

Tus ojos no verán más la luz,
y yo ya no volveré a mirar
esa sonrisa que siempre me transmitía paz y seguridad.

Hoy es el tiempo de dejar marchar de dejar resolver las cosas
inconclusas.
Todo tomará su lugar y el tiempo dictará lo que cada uno recibirá.

Tengo el corazón roto, herido, maltrecho.
Pero sé que tú vales todas las lágrimas que pueda llorar.

Sé que tú con tu vida me diste, todas las alegrías,
todo el amor del mundo.
Y yo me quedo con eso,
me quedo con todo ese amor.

Algo que nunca nadie me podrá robar.
!Descansa papá! !Dulces Sueños!

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas

Nota del autor: Poesía publicada en la antología poética Acariciados Por La Arena, del grupo La Guarida del Lápiz y Papel donde he tenido el placer de participar.

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La Abejita Mielera

Cuento infantil

Todas las mañanas muy tempranito,
sale la Abejita Mielera a buscar.
Sobre las colinas y los campos,
y también en los jardines.
Las flores que serán su festín,
y serán la miel de su panal.
Siempre risueña y soñadora,
Va libando la vida
entre flores y amapolas.
Dulce néctar de su propia alegría
Endulzando con su miel…
Nuestras vidas.
Ella ha escogido Rosas Amarillas,
para que su miel brille como sol.
Para hacer brillar los corazones,
que eligen beber de su bondad.
Entre rayos de sol duerme la luna,
entre Rosas Azules late su tierno corazón.
Elixir de sabor suave…
Sabor a buenos sentimientos…
De amor.
Y escogió algunos Girasoles,
que juegan y coquetean con el sol.
Para dar un poco de sentimiento,
a los que prueben su mundo de ilusión.
Revolotea sin apenas
darse cuenta del tiempo,
saludando y sonriendo a su entorno.
Es la abejita mielera, por su dulzura,
es la alegría del campo,
entre flores multicolor.
También La Abejita Mielera,
escogió algunas Rosas Blancas.
Para denotar la pureza de su miel,
en las almas que buscan amistad.
Rosas Blancas bajo un cielo claro,
alma trasparente su pureza.
Entre flores y flor… Su cariño,
buscando el amor y el corazón
de sus amigos…miel pura.
La Abejita Mielera
es muy trabajadora,
Ella se encarga de transportar.
El polen de aquellas flores elegidas,
a saber todas las que nacerán.
Un campo lleno de capullos en flor,
su trabajo queda recompensado.
Lleno está el panal… Llena esta mielera de bondad y amor…
Y sonríe transportando alegría…
Siempre sonríe por su labor.
La gente teme las abejitas,
y algunos del susto las eliminan.
Las abejitas son inofensivas,
mientras les trates con dignidad.
Nunca se meten con nadie
qué lleve buena intención.
Inofensivas y hermosas
Endulzando con su trabajo,
las amarguras de algún día extraño.
¡No las temas!…
Observa solo su belleza.
Si les atacas en su guarida,
por más que corras te han de alcanzar.
Pues te has metido con su familia,
y es de seguro que han de pelear.
Como cualquier animal o persona,
defiende con su vida la familia.
No arrases con su bondad,
Ellas trabajan para ti
Sin ellas nada sería igual…
Ni la dulzura.
Quiénes las cuidan y las producen,
usan sus trajes muy especiales.
Por no asustarles, por no dañarles,
y así poder disfrutar sus mieles.

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas

Confidencias Con La Luna

“Hasta que la luna deje de existir,
entonces dejaré de amarte.”

Frases, momentos,
a tiempo y a destiempo,
combinados con dolor y llanto,
con alegrías… Secretos.
Te abracé con los brazos del pensamiento,
y me acurruqué entre tus rayos tiernos.
Luna bella.

Deslumbrante la noche con tu belleza,
suspiraste un cielo lleno de estrellas.
Y enamoraste a la noche con caricias de ternura, siempre radiante
y a veces herida.

Confidente del mozo caminante,
que viaja los senderos sin destino.
Paño de lágrimas que al concluir la noche,
lucen plateadas y brillan serenas.

Reflejos cristalinos en el fondo de ese río de lágrimas,
la noche, su mirada trasparente.
La fortaleza de sus ramas,
la vida que la noche reclama.
Luna llena…
Llena de esperas camufladas.

Fuiste el marco dibujado perfecto,
de las noches oscuras de melancolía.
Solidaria amiga que muchas veces,
echaste fuera, la soledad de mi vida.

La luna confidente y amiga,
tan cercana a tu mirada.
Sueño conquistado
Besos en la madrugada… ¡Tú!

Como no recordar aquellas madrugadas,
cuando en mi ventana esperaba.
Anhelante por un dulce beso,
que siempre de mi se ocultaba.

No hay noche ni secretos,
no hay camino para huidas.
Quisiste un beso, y te bese el alma,
quisiste un abrazo y estruje tu corazón.
La claridad no oculta las intenciones, solo siente mi presencia.

Eras tan linda en las noches de octubre,
y tu esencia sigue tan intacta.
Lumbrera hermosa… Eterna confidente.
¡Cuántos secretos guardas!
De corazones presentes y ausentes,
deseosos de ser escuchados.

En las noches de verano,
Idílico abrazo entre amantes.
Siempre promesa y desafío,
imperdurable en el tiempo.
Retoño de tus nítidos rayos,
Luna imperecedera.
¿Si supieras cuánto te amo?

¡Cuántas promesas de amor!
En tus hilos de plata se tejen.
¡Cuántos suspiros y sueños!
Con tus nítidos rayos envuelves.

Y no resisto, al mirarla luminosa,
a través de mi ventana.
Sigo teniendo… Confidencias Con La Luna,
cada vez que me consume la nostalgia.

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas

Eres Mi Luz

Hay un desierto oscuro,
en el sendero mismo de mi vida.
Sombras que van camuflando
caminos que los vientos borraron.
¿Cómo definir mis pasos sin un guía?
¿Cómo… Sin dar tumbos en los pozos
que las tormentas han formado?

¿Cómo caminar por las estrechas veredas,
donde la nieve hiela un sentimiento?
¿Mientras agoniza algún pensamiento cierto,
que viaja sigiloso por la locura?
Escarcha en mis ojos donde llora la tristeza.

Y he caído tantas veces
dentro de la ignorancia de esa geografía.
Que me hace ver ilusiones
dentro del cansancio y el hambre.
Cansancio de la realidad que asiste
mis días en inframundo.
Hambre de justicia y de cariño
que no sea falso.

El inframundo donde la nada te oculta,
borra tus huellas y olvida tu nombre.
Y el amor zozobra en algún pensamiento,
donde la injusticia te arranca la piel,
insistentemente.

Y el sol que va ocultándose,
tal vez le avergüenza tanto como a mi.
Mirar el entorno tan maltratado,
y el corazón tan incomprendido.

Y un rayo queriendo alumbrar mis ojos,
en la tierna mirada de la soledad.
Aún florecen árboles semidesnudos,
aún brilla nítidamente la luz de la vida.
Aunque se agarre con fuerza al tiempo de las mentiras.

Y sobre la copa de un árbol
tímido me ha dejado un rayo de luz.
Ese que brilla tanto como una estrella,
que acaricia mi oscuridad.
Eres mi luz cuando todo oscurece,
cuando la soledad mi alma estremece.
En este árido desierto de impunidad,
de desolación de falta de amor.

Y siento como éste frio devora mi corazón,
como la luz derrite mis venas.
Cuando una mirada cristaliza la ausencia,
en este paisaje tan bello como desolador.
Como si la vida fuera ese instante maldito,
Mirándose en la tenue luz de la nada.

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas

La Flor A Un Lado Del Camino

Estuve allí…
Caminante del camino,
con toda la belleza
que Dios me regaló.
Y pasaste de largo,
de prisa a tu destino,
tus ojos distraídos
no posaron en la flor.

Estuve allí…
Tan cerca del camino
Obviando tu belleza altiva,
viendo como pasaban a tu lado
esos pasos sin destino.
En la soledad de tu espera.

Y llovió ligero y con tormentas,
y el viento sin piedad me dobló.
Más cuando la tormenta se fue,
y el viento cesó,
me levanté de nuevo con fuerza
mirando al sol.

Y llovió cual rocío sobre mis pétalos,
Blancos de pureza, bellos y ajados.
Y se cubrió de noche
el centro de tu corazón
Reluciente como el sol
!Y miraste al cielo con dolor!.

Y volviste a la tarde caminante,
con la mirada triste y solitaria.
Empañaron las lágrimas tus ojos,
tu espalda encorvada y dolorida,
que me miraras no permitió.

Caminante desdichado,
caminas lento y absorto,
Perdiéndote la belleza del camino.
¡Aquí estoy! Esperando una mirada
Para responder tus preguntas
del Sí… o No
Mientras arrancas mis pétalos
Con tu imaginación.

Y el tiempo pasó… Y mis pétalos
fueron marchitando con el otoño.
Tus pasos ya no volví a escuchar,
el invierno llegó y quedaste en el olvido, bajo un sepulcro tan frío.

Y llego el otoño,
con sus colores tristes
Entre el frío de unas lágrimas
Y te olvidaste que esperaba
con amor una mirada.
Y desfallezco en tus pasos.

Entonces se escucharon voces…
¡Busquemos la flor
a un lado del camino!
Para adornar esta tumba tan triste.
¡La flor esta muerta!
Se escuchó un grito.
Ella murió de soledad…
Pero tú… Nunca lo supiste.

Y llegó el invierno, y me cubrí de escarcha.
Se helaron mis labios blancos,
mi tallo verde y oscuro.
¡Tengo frío en esta espera!
No vendrás a por mi… Llegas tarde.
Ya duermo a oscuras en ese rincón,
donde yace tu corazón. Oí
Y mis lágrimas…¡como si la tristeza!
Uniera nuestros pasos… En el camino del adiós.

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas

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El Amor Que Nunca Fue Mío

Cuantas veces busqué tu rostro
y tus manos,
para darte lo mejor de mi vida.
Para bañar tu corazón de besos,
y regalarte mi tiempo y sonrisas.

Cuantas veces desee..
Unas palabras de amor,
Un cariño cierto, atado a una ilusión.
Cuantos besos perdidos,
me hicieron perder la razón.
Rompiendo a pedacitos mi corazón.

Cuantas veces corrí a encontrarte,
al divisar de lejos que venías.
Pero la ruta de tus pasos era otra,
jamás te importó nada de lo que yo te ofrecía.

Borroso se quedó el horizonte,
en una espera desesperada.
Tus pasos no caminaban a mi lado,
huías rechazando mi amor.

De mi alma brotaba la fuente
de un amor grande y desmedido.
De mis labios salían Te Quieros,
difuminados en el tiempo y el olvido.
Y mis ojos… Cual río sin cauce,
lloraron lágrimas infinitas,llenándolos de tristeza.
Y mi boca quedó sellada,
dejó de pronunciar tu nombre.
Mientras mis besos… Morían
asfixiando un te quiero para ti.

De ti…
Solo me importaba tu cariño,
una palabra que marcara mi destino.
Pero tus ojos nunca me vieron,
y yo mendigaba…
El Amor Que Nunca Fue Mío.

Nunca fue mío… ¡Y nunca lo será!
Hay corazones tan vacíos,
que no saben amar.
Destinos rotos y prohibidos,
llenos de soledad.
Y tu fuiste incapaz de darme un poquito de tu amor.

Sigue tu ruta…
Corazón de mármol tan fino.
Jamás volveré a rogarte,
la pena nunca ha valido.
Mis lágrimas…
Fueron a lo profundo del mar,
les até una piedra de molino.
Para que no surjan nunca más,
aquí se cierra este ciclo.

Sigue tu camino…
Ya mi corazón ciego no te reconoce,
ya no palpita ni suplica,
por lo que nunca tendrá.
He cerrando el circulo
de este tiempo gris,
Extrañarás el amor…
¡Que ya nunca tendrás!
Cierro mis ojos…Y desapareces,
igual como la espuma del mar.

© Esperanza E. Vargas & María Luisa Blanco

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Sinfonía De Sueños

Entre mis dedos se cruzan las notas,
creando sonidos y silencios.
Mi mente captura la melodía del viento,
el umbral de una puerta, un violín.
Sinfonía de Sueños.

Una sinfonía que despierta al alma,
a un compás de emociones.
Como si las sombras se diluyeran,
entre el néctar de las flores.

Mi pluma del pensamiento,
graba las partituras del valor.
Enfrentando temerarios desafíos,
al adentrarme a un mundo desconocido.

Un mundo donde el color,
se viste de sueños.
Donde la vida palpita
como alas de mariposa.
Siempre bella e imprevista,
en su aletear de nuevas ilusiones.

Las notas aparecen… Invitan,
y me complace aferrarme a tu corazón.
Ése que me espera detrás de esa puerta,
la puerta que me lleva a tu amor.

Tras esa puerta si miras al cielo,
te estoy contemplando con anhelo.
Suena la música de ese violín viejo,
y te atrapa mi memoria en un te quiero.

Sinfonía de Sueños que desafía los miedos,
al conocer que al final de esa oscuridad.
Estarás con los brazos abiertos,
esperándome, mi dulce corazón.

Te espero para fundir en un abrazo,
todas las notas que canta el universo.
En este pentagrama de alocados sentimientos.
Te quiero en este reencuentro de luz y color
como alas de mariposa besando tu rostro.

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas