Archivo de etiquetas| Dueto: Esperanza E. Vargas & María luisa Blanco

Confidencias Con La Luna

“Hasta que la luna deje de existir,
entonces dejaré de amarte.”

Frases, momentos,
a tiempo y a destiempo,
combinados con dolor y llanto,
con alegrías… Secretos.
Te abracé con los brazos del pensamiento,
y me acurruqué entre tus rayos tiernos.
Luna bella.

Deslumbrante la noche con tu belleza,
suspiraste un cielo lleno de estrellas.
Y enamoraste a la noche con caricias de ternura, siempre radiante
y a veces herida.

Confidente del mozo caminante,
que viaja los senderos sin destino.
Paño de lágrimas que al concluir la noche,
lucen plateadas y brillan serenas.

Reflejos cristalinos en el fondo de ese río de lágrimas,
la noche, su mirada trasparente.
La fortaleza de sus ramas,
la vida que la noche reclama.
Luna llena…
Llena de esperas camufladas.

Fuiste el marco dibujado perfecto,
de las noches oscuras de melancolía.
Solidaria amiga que muchas veces,
echaste fuera, la soledad de mi vida.

La luna confidente y amiga,
tan cercana a tu mirada.
Sueño conquistado
Besos en la madrugada… ¡Tú!

Como no recordar aquellas madrugadas,
cuando en mi ventana esperaba.
Anhelante por un dulce beso,
que siempre de mi se ocultaba.

No hay noche ni secretos,
no hay camino para huidas.
Quisiste un beso, y te bese el alma,
quisiste un abrazo y estruje tu corazón.
La claridad no oculta las intenciones, solo siente mi presencia.

Eras tan linda en las noches de octubre,
y tu esencia sigue tan intacta.
Lumbrera hermosa… Eterna confidente.
¡Cuántos secretos guardas!
De corazones presentes y ausentes,
deseosos de ser escuchados.

En las noches de verano,
Idílico abrazo entre amantes.
Siempre promesa y desafío,
imperdurable en el tiempo.
Retoño de tus nítidos rayos,
Luna imperecedera.
¿Si supieras cuánto te amo?

¡Cuántas promesas de amor!
En tus hilos de plata se tejen.
¡Cuántos suspiros y sueños!
Con tus nítidos rayos envuelves.

Y no resisto, al mirarla luminosa,
a través de mi ventana.
Sigo teniendo… Confidencias Con La Luna,
cada vez que me consume la nostalgia.

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas

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Eres Mi Luz

Hay un desierto oscuro,
en el sendero mismo de mi vida.
Sombras que van camuflando
caminos que los vientos borraron.
¿Cómo definir mis pasos sin un guía?
¿Cómo… Sin dar tumbos en los pozos
que las tormentas han formado?

¿Cómo caminar por las estrechas veredas,
donde la nieve hiela un sentimiento?
¿Mientras agoniza algún pensamiento cierto,
que viaja sigiloso por la locura?
Escarcha en mis ojos donde llora la tristeza.

Y he caído tantas veces
dentro de la ignorancia de esa geografía.
Que me hace ver ilusiones
dentro del cansancio y el hambre.
Cansancio de la realidad que asiste
mis días en inframundo.
Hambre de justicia y de cariño
que no sea falso.

El inframundo donde la nada te oculta,
borra tus huellas y olvida tu nombre.
Y el amor zozobra en algún pensamiento,
donde la injusticia te arranca la piel,
insistentemente.

Y el sol que va ocultándose,
tal vez le avergüenza tanto como a mi.
Mirar el entorno tan maltratado,
y el corazón tan incomprendido.

Y un rayo queriendo alumbrar mis ojos,
en la tierna mirada de la soledad.
Aún florecen árboles semidesnudos,
aún brilla nítidamente la luz de la vida.
Aunque se agarre con fuerza al tiempo de las mentiras.

Y sobre la copa de un árbol
tímido me ha dejado un rayo de luz.
Ese que brilla tanto como una estrella,
que acaricia mi oscuridad.
Eres mi luz cuando todo oscurece,
cuando la soledad mi alma estremece.
En este árido desierto de impunidad,
de desolación de falta de amor.

Y siento como éste frio devora mi corazón,
como la luz derrite mis venas.
Cuando una mirada cristaliza la ausencia,
en este paisaje tan bello como desolador.
Como si la vida fuera ese instante maldito,
Mirándose en la tenue luz de la nada.

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas

La Flor A Un Lado Del Camino

Estuve allí…
Caminante del camino,
con toda la belleza
que Dios me regaló.
Y pasaste de largo,
de prisa a tu destino,
tus ojos distraídos
no posaron en la flor.

Estuve allí…
Tan cerca del camino
Obviando tu belleza altiva,
viendo como pasaban a tu lado
esos pasos sin destino.
En la soledad de tu espera.

Y llovió ligero y con tormentas,
y el viento sin piedad me dobló.
Más cuando la tormenta se fue,
y el viento cesó,
me levanté de nuevo con fuerza
mirando al sol.

Y llovió cual rocío sobre mis pétalos,
Blancos de pureza, bellos y ajados.
Y se cubrió de noche
el centro de tu corazón
Reluciente como el sol
!Y miraste al cielo con dolor!.

Y volviste a la tarde caminante,
con la mirada triste y solitaria.
Empañaron las lágrimas tus ojos,
tu espalda encorvada y dolorida,
que me miraras no permitió.

Caminante desdichado,
caminas lento y absorto,
Perdiéndote la belleza del camino.
¡Aquí estoy! Esperando una mirada
Para responder tus preguntas
del Sí… o No
Mientras arrancas mis pétalos
Con tu imaginación.

Y el tiempo pasó… Y mis pétalos
fueron marchitando con el otoño.
Tus pasos ya no volví a escuchar,
el invierno llegó y quedaste en el olvido, bajo un sepulcro tan frío.

Y llego el otoño,
con sus colores tristes
Entre el frío de unas lágrimas
Y te olvidaste que esperaba
con amor una mirada.
Y desfallezco en tus pasos.

Entonces se escucharon voces…
¡Busquemos la flor
a un lado del camino!
Para adornar esta tumba tan triste.
¡La flor esta muerta!
Se escuchó un grito.
Ella murió de soledad…
Pero tú… Nunca lo supiste.

Y llegó el invierno, y me cubrí de escarcha.
Se helaron mis labios blancos,
mi tallo verde y oscuro.
¡Tengo frío en esta espera!
No vendrás a por mi… Llegas tarde.
Ya duermo a oscuras en ese rincón,
donde yace tu corazón. Oí
Y mis lágrimas…¡como si la tristeza!
Uniera nuestros pasos… En el camino del adiós.

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas

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El Amor Que Nunca Fue Mío

Cuantas veces busqué tu rostro
y tus manos,
para darte lo mejor de mi vida.
Para bañar tu corazón de besos,
y regalarte mi tiempo y sonrisas.

Cuantas veces desee..
Unas palabras de amor,
Un cariño cierto, atado a una ilusión.
Cuantos besos perdidos,
me hicieron perder la razón.
Rompiendo a pedacitos mi corazón.

Cuantas veces corrí a encontrarte,
al divisar de lejos que venías.
Pero la ruta de tus pasos era otra,
jamás te importó nada de lo que yo te ofrecía.

Borroso se quedó el horizonte,
en una espera desesperada.
Tus pasos no caminaban a mi lado,
huías rechazando mi amor.

De mi alma brotaba la fuente
de un amor grande y desmedido.
De mis labios salían Te Quieros,
difuminados en el tiempo y el olvido.
Y mis ojos… Cual río sin cauce,
lloraron lágrimas infinitas,llenándolos de tristeza.
Y mi boca quedó sellada,
dejó de pronunciar tu nombre.
Mientras mis besos… Morían
asfixiando un te quiero para ti.

De ti…
Solo me importaba tu cariño,
una palabra que marcara mi destino.
Pero tus ojos nunca me vieron,
y yo mendigaba…
El Amor Que Nunca Fue Mío.

Nunca fue mío… ¡Y nunca lo será!
Hay corazones tan vacíos,
que no saben amar.
Destinos rotos y prohibidos,
llenos de soledad.
Y tu fuiste incapaz de darme un poquito de tu amor.

Sigue tu ruta…
Corazón de mármol tan fino.
Jamás volveré a rogarte,
la pena nunca ha valido.
Mis lágrimas…
Fueron a lo profundo del mar,
les até una piedra de molino.
Para que no surjan nunca más,
aquí se cierra este ciclo.

Sigue tu camino…
Ya mi corazón ciego no te reconoce,
ya no palpita ni suplica,
por lo que nunca tendrá.
He cerrando el circulo
de este tiempo gris,
Extrañarás el amor…
¡Que ya nunca tendrás!
Cierro mis ojos…Y desapareces,
igual como la espuma del mar.

© Esperanza E. Vargas & María Luisa Blanco

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Sinfonía De Sueños

Entre mis dedos se cruzan las notas,
creando sonidos y silencios.
Mi mente captura la melodía del viento,
el umbral de una puerta, un violín.
Sinfonía de Sueños.

Una sinfonía que despierta al alma,
a un compás de emociones.
Como si las sombras se diluyeran,
entre el néctar de las flores.

Mi pluma del pensamiento,
graba las partituras del valor.
Enfrentando temerarios desafíos,
al adentrarme a un mundo desconocido.

Un mundo donde el color,
se viste de sueños.
Donde la vida palpita
como alas de mariposa.
Siempre bella e imprevista,
en su aletear de nuevas ilusiones.

Las notas aparecen… Invitan,
y me complace aferrarme a tu corazón.
Ése que me espera detrás de esa puerta,
la puerta que me lleva a tu amor.

Tras esa puerta si miras al cielo,
te estoy contemplando con anhelo.
Suena la música de ese violín viejo,
y te atrapa mi memoria en un te quiero.

Sinfonía de Sueños que desafía los miedos,
al conocer que al final de esa oscuridad.
Estarás con los brazos abiertos,
esperándome, mi dulce corazón.

Te espero para fundir en un abrazo,
todas las notas que canta el universo.
En este pentagrama de alocados sentimientos.
Te quiero en este reencuentro de luz y color
como alas de mariposa besando tu rostro.

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas

 

ME VOY

He tomado las cosas precisas,
en mi pequeño bolso de los sueños.
Es tiempo de recorrer las distancias,
de realizar todo lo que ido posponiendo.

Me detuve para no herir los sentimientos,
aligerando la carga y allanando los caminos.
De los que decían quererme sin sentirlo,
solo para obtener su propio beneficio.

Dejé pasar la vida sin fijarme,
olvidándome de vivir y realizar mis sueños.
Como ha pasado el tiempo, y la verdad,
me sorprende en el espejo mi propio reflejo.

Como la nieve son mis cabellos,
Y mi rostro comienza a envejecer.
¡Como perdí mí tiempo padeciendo,
por quién nunca ha sabido merecer.

¡Me voy! Con la soledad en la mochila,
la mirada cargada de ilusiones.
Buscando el camino hacia ese cielo,
Tan azul… Y a la vez, tan claro y revuelto.

Raíles gastados de la vida,
como parando en cada estación del olvido.
Camino entre las piedras,
sin saber aun, cual será mí destino.

Y nadie saldrá a mi encuentro,
ni detendrá los pasos hacia ningún lugar.
No mirare hacia atrás…
¡Nunca más volveré a la felicidad!
Porque nunca la conquiste, en ningún Te Quiero efímero.

¡Como efímero es el tiempo!
Que no camina a mi ritmo.
¡Se esta reflejando mi rostro!
Entre las sombras de este sol oculto.

Mi cabello esta bañado de rayos de luna, entre plateado y blanco.
Y mi sonrisa de niñez aun me acompaña… Como ayer… Quizás hace muchos años.

© Esperanza E. Vargas & María Luisa Blanco

Versos De Lluvia y Colores

Vuelan las emociones mientras veo caer la lluvia tras el cristal.
Tras el cristal empañado por la humedad y el tiempo.
Y vuelan las palabras y se acomodan en el lienzo de papel que oculta mi corazón.

Palabras que caen como hojas de otoño
entre melancolías rojizas y tierra triste.
O sonrisas de un nuevo renacer en el mañana
En el mismo fruto de la impaciencia, quizás cosechas tempranas de amor.

Mi corazón que en gotitas llora y escribe versos de muchos colores.
El color de las sombras que calladas,
enmudecen mi lloro y penas amargas.
El color del silencio que habla sin palabras,
y corta mi respiración que como vela se apaga.

Silencios que claman lágrimas,
silencios que insinúan tímidos rayos de esperanza.
Sombras del mismo arcoíris
que se ilumina en la mirada, silencio.
Y respira la calma a la luz de una vela, tal vez de una estrella…

El color de las horas que el reloj me marca,
que sorprende mi espíritu entre la tinta y el papel.
Cavilando recuerdos y también nostalgias,
confundiéndose entre la lluvia y el oscuro amanecer.

Siempre los recuerdos escritos en hojas de papel
a veces entre lágrimas y tinta de las mismas venas.
A veces la lluvia que enmohece el tiempo
entre colores intensos… Y el caer amarillento de las horas.
Y amanece para reescribir la historia entre tinta y sonrisas.

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas